martes, 14 de febrero de 2017

Los inhaladores para el asma: Qué tipos hay y cómo usarlos correctamente

El ser humano ha intentado tratar las enfermedades respiratorias con inhalaciones y vapores desde tiempos remotos, como consta en el papiro de Ebers hace más de 3500 años donde describe la preparación de unas fumigaciones balsámicas para calmar la tos. Durante estos tres milenios múltiples plantas, resinas y productos químicos se han empleado para tales fines, como inciensos, mirra, flores de manzanilla, enebro, piñas de pino, belladona, estramonio, opio, arsénico, mercurio…


A principios del siglo XX comienza el desarrollo moderno de la terapia inhalatoria y sus fármacos más conocidos, como la síntesis de la adrenalina, y a mediados de los 50s el primer broncodilatador actual, el isoproterenol (como si habláramos del padre del salbutamol o Ventolin). Y un poco más tarde, en los 70s y 80s, aparecen los primeros corticoides inhalados: la beclometasona y la budesonida.

Máquina de inhalación de principios del s.XX
Partiendo de esta introducción, hay dos grupos importantes de fármacos dentro de la terapia inhalada del asma, que son los broncodilatadores (beta-adrenérgicos) y los antiinflamatorios (corticoides), que se pueden emplear de forma individual (monoterapia) o bien combinados.

Cuando hablamos del tratamiento del asma bronquial, no podemos obviar el hacer referencia a la guía GEMA (Guía Española para el Manejo del Asma), que reúne a las sociedades científicas españolas de distintos campos de la medicina para abordar esta patología, estableciendo una serie de escalones terapéuticos en función de la gravedad del cuadro clínico de nuestro paciente.

Escalones terapéuticos de la guía GEMA
¿Qué tipos de inhaladores hay?
En los últimos 50 años se han desarrollado multitud de dispositivos inhaladores para contener los principios activos del tratamiento del asma. Siendo un poco reduccionistas, podríamos dividirlos en dos grandes grupos: los aerosoles en cartuchos presurizados (MDI: Metered Dose Inhaler) que son los tipo “spray” como el Ventolin y los inhaladores de polvo seco (DPI: Dry Powder Inhaler). En ambos tipos de dispositivo podemos encontrar tanto fármacos de forma individual como combinados.


¿Cuándo se aconseja utilizar unos u otros?

Dependerá de las características de cada paciente y también del momento clínico en el que se encuentre. Para orientarnos existen una serie de ventajas para cada tipo de dispositivo:

- Los tipo “spray” o MDI (Convencional, Modulite®, Respimat®, SAA® y Ribujet®): se recomiendan sobre todo para el tratamiento de las crisis, ya que no requieren inspiración enérgica y se pueden acoplar a cámaras de inhalación (con o sin máscara) para facilitar su uso en niños, personas mayores o aquellos que no puedan colaborar. Son pequeños, ligeros y fáciles de usar (incluso con una sola mano).

- Los tipo “polvo seco” o DPI (Accuhaler®, Easyhaler®, Genuair®, Novolizer®, Turbuhaler®, Twisthaler® y NEXThaler®): Desaparece el problema de la coordinación pulsación-inspiración y la necesidad de cámara, informan de las dosis disponibles. Estos no se pueden usar en menores de 6 años.

Inhaladores presurizados, de polvo seco y cámaras de inhalación
Uso correcto de los inhaladores

Para el correcto uso de los sprays o MDI¸ primero hay que retirar la tapa del inhalador y agitarlo, después soltar el aire de los pulmones, colocar la pieza bucal del inhalador entre los labios y presionar el cartucho mientras inhalamos de forma lenta y sostenida. Esta parte es la más complicada, coordinar la pulsación del dispositivo y el tiempo en el que cogemos aire, por ello suelen recomendarse con el uso de cámaras espaciadoras, que contienen el fármaco tras la pulsación favoreciendo la inhalación del mismo en una segunda fase. Finalizada la inhalación hay que mantener el aire dentro de los pulmones al menos 5-10 segundos y luego exhalar.


Los inhaladores tipo polvo seco o DPI igualmente hay que destapar el dispositivo y seguir las instrucciones de carga o preparación del mismo (que varían según el aparato). Una vez cargado el dispositivo, no hace falta coordinar ninguna maniobra, se exhala el aire, se coloca la pieza bucal entre los labios y se realiza una inspiración enérgica y sostenida. Finalizada la inhalación hay que mantener el aire dentro de los pulmones al menos 5-10 segundos y luego exhalar.


Pautas de Administración


Aquí os expongo una serie de pautas generales, que suelen ser bastantes frecuentes en nuestras consultas, aunque siempre deben adaptarse de forma individual al paciente y el momento de la valoración médica, e igualmente revisarse y modificarse según evolucione el paciente.

En pacientes con síntomas esporádicos o puntuales (menos de 1 vez a la semana), suele ser suficiente con un broncodilatador tipo Ventolin® (MDI) o Terbasmin (DPI Turbuhaler).

Pacientes con síntomas 2 o más veces por semana, pueden requerir o bien un corticoide de mantenimiento con dosis de rescate de un broncodilatador, o bien una terapia combinada de broncodilatador + corticoide. Esta combinación puede ser única o bien repetirse 2, 3 o 4 veces al día, según el estado del paciente, la dosis y el tipo de inhalador. Es importante recordar que cuando se utilizan corticoides inhalados de forma mantenida, siempre hay que enjuagarse la boca tras su uso, para prevenir un efecto secundario que es la formación de hongos en la boca.
En los niños menores de 6 años, suele prescribirse generalmente Ventolin o la combinación de Ventolin y Budesonida, en inhaladores tipo "spray" y siempre con cámara +/- mascarilla, en esquemas de lo más diverso, siempre adaptados a la necesidad del cuadro clínico.

Ventolin o Salbutamol, un broncodilatador de acción corta para rescate
Para finalizar os contaré una curiosidad “malagueña”. Desde el antiguo Egipto se ha utilizado una sustancia natural el khellin o khella, cuyos componentes químicos son derivados de las cromonas (otro tipo de fármaco broncodilatador). Este khellin se obtiene de una planta que todo malagueño conoce, la biznaga.

La biznaga auténtica (Ammi visnaga)
Dr. Jaime García Campos
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

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